O recuncho de Suso

The Da Vinci Code

, Miércoles 29 de Septiembre de 2004, 1:26

Viendo el éxito que está teniendo el libro de Dan Brown, no he podido resistirme a leerlo. Me ha gustado bastante, teniendo en cuenta que es un libro de la categoría best-seller, los que suelo digerir en las más de dos horas que paso al día en transporte público.

Aunque el tema de las sociedades secretas y confabulaciones históricas esté ya demasiado trillado, el libro cumple a la perfección su obligación de mantenerte pegado al papel. En este caso en especial por la forma en que se desarrolla la acción, con casi quinientas páginas abarcando menos de doce horas de narración, sin apenas pausas temporales.

Sobre la mayoría de las críticas que se han lanzado sobre el libro, no entiendo dos cosas. Por un lado, no creo que entre dentro de la novela histórica, por lo que el autor se puede permitir ciertos lujos al interpretar la Historia para que se adapte mejor al argumento. Al fin y al cabo, una de las características de la Historia es que es interpretable, y aunque dudo de la veracidad de muchos de los datos que aporta, tampoco creo que se los haya inventado de la nada.

Y por otra parte, ya que te pones a criticar algo del libro, y ya que los datos históricos pueden ser interpretables, ¿por qué no atacar aspectos objetivos como las burradas tecnológicas que se describen con todo lujo de detalles? ¿Desde cuándo una pequeña cápsula metálica que se oculta en un bolsillo puede enviar datos a un satélite? ¿Desde cuándo los satélites GPS reciben datos? ¿No se molestó el autor en buscar un mínimo de información para saber que es el receptor GPS el que determina su posición por triangulación a partir de los datos que recibe de los satélites? Y ya no hablemos de la perla del dispositivo de escucha… ¿Un aparato que se esconde debajo de una lámpara y es capaz de transmitir a 40 ó 50 Km de distancia sin necesidad de antenas y alimentándose con energía solar? ¡Yo quiero uno!

Por desgracia, parece que sigue imperando eso de que la “cultura general” es sólo de letras. Si no sabes el nombre de un emperador, o de una obra de arte, o de un escritor, eres un inculto. Pero si no tienes ni idea de cómo funciona un sistema electrónico, o ni te suenan las teorías de la física cuántica… bueno, “es que eso es para los de ciencias, ¿qué interés tengo yo en eso?". Eso es cultura, sí señor.

En fin, sólo un consejo más: yo lo he leído en inglés, y es bastante asequible. Para los que no tengan problemas con el idioma del imperio, recomiendo leerlo en versión original, porque aunque no he visto la traducción a castellano, hay bastantes juegos de palabras que son complicados de resolver y no sé si tendrán la misma gracia en la versión española.