O recuncho de Suso

Gallinalandia

, Domingo 27 de Febrero de 2005, 23:52

Como en el diario La Razón no guardan hemeroteca y los artículos pasados desaparecen de la red (¡Mierda, esto no está en Google! ¿Cómo es posible? ¿Estará empezando la destrucción de Internet?), he considerado necesario recoger aquí un artículo aparecido el 17 de marzo de 2004 (tres días después de las elecciones generales), de modo que quede guardado para la posteridad, para regocijo y disfrute de los lectores :)

Fauna ibérica I: la gallina
José A. Fúster

Queridos amigos de la fauna ibérica, en el capítulo de hoy nos disponemos a relatar la vida de la gallina común, votantus socialista estatalis hispaniae; ese animal de apasionantes costumbres fijas como comprar El País «por su sección de Internacional», escuchar la Ser porque «Gabilondo es un periodista objetivo», creer que «El gran Wyoming» (autor de libros como «Un vago, dos vagos, tres vagos…») es un intelectual de prestigio y ver películas de Almodóvar porque «cuentan la realidad como es». En cuanto a su hábitat, es un animal que vive, de lunes a viernes, en gallineros llenos de mobiliario sueco y paredes de ladrillo visto, pero que los sábados emigra a un lugar lejano al que llama «la parcela». Su máxima aspiración, sin embargo, es vivir en Lavapiés porque «es donde está la gente real, ¿me entiendes?, o sea, la de verdad, ¿sabes cómo te digo?, ¿me entiendes?»

En el aspecto social, es un ovíparo complejo que se identifica «a nivel de» otras gallinas con la exhibición de colecciones de libros de autores contemporáneos (el primer volumen, Saramago por 5,95 euros). Además, es experta en plafones, vitrocerámicas y cenefas, y prepara una sangría (o en su defecto, un «ali-oli») que «quita el hipo». En un plano más elevado, cree que los gallos tienen derecho a poner huevos y niega la existencia de Dios, «aunque algo debe haber, no sé, como una energía cósmica, ¿me entiendes?». A la que se comporta según los cánones, se dice de ella que es «muy buena gente».

El domingo pasado, once millones de votantus socialista estatalis hispaniae rebautizaron España como «Gallinalandia» y ordenaron al guardés que prescinda de la escopeta, el perro y el cercado, asegurando que «es necesario consensuar con un nuevo talante un espacio de convivencia desde el diálogo y el respeto mutuo» con los zorros.

Como mejor está es asada. Pero eso no se puede decir, porque si te oye, te acusa de crispar la co-co-convivencia.