O recuncho de Suso

Catalán y valenciano

, Viernes 5 de Noviembre de 2004, 13:16

En general soy bastante comprensivo con las posturas lingüísticas de los hablantes de idiomas minorizados, empezando mi propia defensa del gallego. Pero esta vez me han tocado las narices.

Resulta que el gobierno catalán va a demandar al gobierno central por traducir la Constitución Europea al valenciano además de al catalán. Pues me parece ridículo… ¿Qué criterio ha usado el gobierno central para traducir la Constitución? Uno muy sencillo y objetivo: Las lenguas cooficiales con el castellano en España son el catalán, el vasco, el gallego y el valenciano (además del aranés, pero este es un caso especial). Ergo hacemos la traducción a esos cuatro idiomas, y punto. No tiene sentido tener que plantearse cada vez que se hace una traducción si el valenciano y el catalán son el mismo idioma o no. Eso es una discusión aparte que tienen que solucionar entre valencianos y catalanes, pero no tiene sentido involucrar al gobierno central, que lo único que puede hacer es recurrir a criterios legales y objetivos.

Digo esto, además, partiendo de que personalmente opino que el valenciano y el catalán son el mismo idioma, y si se encuentran separados es por motivos puramente políticos (tanto por ansias de los valencianos por diferenciarse de los catalanes, como de los catalanes por tratar de erigirse como los dueños del idioma y establecer la normativa bajo su único criterio). Para estas cosas siempre es bueno ver lo que se dice fuera desde una perspectiva objetiva. En Ethnologue, la gran referencia de idiomas en Internet, reconocen al catalán, valenciano y balear como una misma lengua. Y eso es mucho decir teniendo en cuenta que separan el extremeño del español, o que identifican ocho idiomas distintos (aquí y aquí) para lo que habitualmente se conoce como italiano.

Pues eso… Primero que se pongan de acuerdo entre ellos para que los valencianos reconozcan oficialmente el catalán como idioma hablado en Valencia, y después todo será mucho más fácil. Mientras tanto, que no toquen las narices a los que no tienen nada que ver con el asunto.